domingo, 29 de septiembre de 2013

Revolution 2x01: "Born in the U.S.A.", o sobre llovido...

Volvió Revolution. El 25 de septiembre fue emitido en los Estados Unidos el capítulo 1 de la Segunda Temporada, llamado "Born in the U.S.A.". Y la situación amerita nuestro subtítulo de "sobre llovido, mojado". Estamos en presencia de una ficción post - post - apocalíptica: a los males derivados del apagón (léase, el desmembramiento de la Unión y la instauración de los regímenes dictatoriales al estilo de Monroe) se le han sumado las consecuencias del colapso de ese orden post-catastrófico. La organización conseguida a lo largo de los 15 años que sucedieron al momento en que se apagaron las luces (organización a palos, pero en fin...) se ha venido abajo como consecuencia del ataque nuclear sufrido por Philadelphia y Atlanta. La Milicia ha entrado en crisis con la pérdida de su líder. Si existía en la Costa Este un remedo de sistema político, éste ha desaparecido con el episodio misilístico.

Como de costumbre, quiero aclarar que esta no es una reseña, sino un punteo de los comentarios y dudas que me ha generado este muy esperado retorno. Y, como siempre, dejar sentado desde ahora que hay spoilers. Si no viste el capítulo y no quieres perderte las sorpresas, no sigas leyéndome...

1) De los vínculos.
Sigo notando, con gran alegría y alivio por mi parte, que en la base de esta ficción se encuentra un análisis sobre la complejidad de los lazos familiares. En este primer episodio hemos podido considerar la diversidad que puede esconderse detrás del concepto de rol paterno. En menos de una hora, tuvimos un paseo por el padre protector (la actitud de un preocupado Gene Porter con respecto de la situación de su hija Rachel); el que acepta la condición adulta de su progenie (la despedida de Charlie y Miles... ya, Miles se supone que es el tío... ejem, ejem... eso está por verse... Bueno, por lo menos ha adoptado el lugar de figura paterna para su sobrinita) ; el hijo que se transforma en padre de su propio padre (Jason Neville utilizando, para hacer reaccionar a un aturdido Tom, los mismos métodos nefastos que su progenitor usara antaño con él... lo que se hereda no se roba, cariño...)


2) Aaron Pitman: la reivindicación de la dulzura como valor humano.

Siguiendo con mi interludio sentimental, debo confesar que me encantó ver a Aaron en agradable compañía femenina. Y más me gustó que dicha compañía resaltase en él, como elemento diferenciador, una cualidad que siempre jerarquizó al personaje de Zak Orth frente a todos los demás: su calidez humana, ese profundo don de empatía que lo lleva a comprender a su interlocutor, y a preferir las razones altruistas de los actos de voluntad. Ya lo dije una vez, si tuviera que elegir un personaje de esta serie para que fuera el tío postizo de mis niños, lo nombro a él. Y sigo nombrándolo. Con lo cual DE NINGUNA MANERA HUBIERA PERDONADO A ESOS GUIONISTAS si llegaban a hacer con Aaron la "gran Maggie". Y parece que lo tuvieron en cuenta... nos tuvieron penando durante cinco interminables minutos, pero el capítulo terminó, justamente, con nuestro querido gordo regresando de entre los fallecidos. Lo cual nos lleva en picada al punto 3.

3) ¿Para dónde vamos...?
Si uno lee las reseñas sesudas, dicen que Revolution es ciencia ficción post apocalíptica (recontra blanda, agregaría yo), pero hemos visto algunos guiños en este episodio que parecen indicar un cierto giro hacia el territorio de lo fantástico. La "resurrección" de Aaron a último momento puede explicarse científicamente, es cierto, pero... ¿será eso lo que nos van a mostrar? Y... ¿qué hay con todas esas luciérnagas que, inexplicablemente, parecen mostrar patrones en el cielo, patrones harto extraños? Incluso Aaron lo dice, en cierto momento: "la misma física parece estar demente..." Me gustaría que nos dieran más ejemplos de esa supuesta insanía que ha calado en el mundo luego del impacto nuclear...

¿Tendrá que ver con esto la enigmática primera escena del Gral. Matheson? ¿Qué habría en la casilla de madera que debió ser entregada a las llamas?

¿Qué elemento le habrá provocado a Miles la herida en la mano? Mi imaginación descarriló con tantas preguntas. Se me ocurren ideas relacionadas con mutantes producto de la radiación, infecciones transmitidas por heridas cortantes, etc., etc., etc. Soooo, calma, imaginación, esto es Revolution, no Resident Evil... no sé si me explico...

4) Hablando de malos...
Pasemos revista a nuestros malvados de la temporada anterior.
Bass Monroe. Claramente, ya no es el malo absoluto de la película. Es más, parece un pobre hombre entregado a la tarea de boxear para no recordar lo hecho. Es una sombra de su pasado... y no me gusta que esté así. Yo quiero volver a verlo soberbio y orgulloso, seguro de sí mismo, entero sobre sus pies. Espero que los guionistas sepan darle un objetivo. (Entre paréntesis, ya sabemos a qué se dedicó David Lyons en el intermedio de temporadas: se internó en el gimnasio, para poder mostrar semejante torso... conozco más de cuatro que deben haber quedado al borde del infarto masivo durante la escena de la pelea, jeje...)

Tom Neville. Me equivoqué con él. Hubiera apostado a que sería el malo maloso de esta temporada, y me parece que no... ahora le veo más perfil de justiciero. Culpando a la gente de Señor Presidente por el holocausto en el cual, seguramente, ha muerto su amada esposa (cómo me gusta que el rol antagónico sea capaz de tremendos sentimientos...), Tom va a infiltrarse en dichas filas para hacer eso que él sabe mejor que nadie: ganarse su confianza y destruirlos desde adentro. Me preparo para disfrutar en grande todas sus aventuras.

¿Y quién va a ser el malo de esta temporada, entonces?
Hay uno evidente, que es precisamente el Sr. Presidente de los Estados Unidos. Los guionistas lo han tratado con rencor desde el principio: es esa rata que estuvo escondida durante los años de necesidad, y que ahora emerge a reclamar lo que supuestamente es suyo, aprovechando que aquellos que podrían resistírsele han colapsado, pero... ¿dónde estuvo mientras Monroe imponía su orden a sangre y fuego? ¿Apoyó a los rebeldes que querían recuperar al país, cuando eran masacrados por los nuevos poderes? Claramente, no...


Me atrevería a aventurar la existencia de otro malo. No de una persona, sino más bien de una "fuente de maldad". Estos humanos post - post - apocalípticos tienen que vérselas, otra vez, con el lado oscuro de la condición humana. Tienen que afrontar sus propias sombras. Los "forajidos" que vemos aparecer en las planicies, que se dedican al saqueo, a la matanza de hombres y al secuestro de mujeres son, a un tiempo, una amenaza real y una metáfora de nuestros propios fantasmas. Nuevamente, la situación límite impulsa a las comunidades a hacer acopio de sus mejores cualidades... a riesgo de sucumbir ante la emergencia de sus peores rasgos.

 
La bandera de las barras y las estrellas ha sido signo de opresión para muchos países del mundo durante largo tiempo, pero para sus portadores siempre ha significado libertad. Sería una verdadera innovación, e incluso una jugada políticamente riesgosa, si el guión de esta segunda temporada planteara una situación en la cual se transformara en un macabro símbolo de injusticia para sus propios seguidores... ¡Cómo me gustaría que se arriesgaran a hacerlo! En fin, tal vez estoy pidiendo demasiado.

5) Ni contigo, ni sin tí... (Alerta, momento extremadamente fangirl)

Mis amistades más cercanas pueden atestiguar lo insoportablemente estúpida que anduve la última semana antes del estreno (aunque alguna de ellas clamase por el retorno del general Matheson, habida cuenta de cuál era la alternativa... véase entrada anterior). Y ese derroche de apostura andante que es don Billy, no decepcionó a su fangirl más estudiosa.
 
Estoy empezando a comprender/aceptar esa relación retorcida que hay entre los cuñados. Entiéndanme, nunca tuve nada en contra de ellos por el hecho que Rachel estuviera casada con el hermano de Miles, el amor es así, cuando llega no pregunta. El tema era que no me convencía ella: no había manera en que yo llegase a creerle a la mamá de Charlie que estaba enamorada del mayor de los Matheson. La recíproca era más que obvia... a Miles se le nota en los ojos que muere por su cuñada... todas y cada una de las escenas en que la mira, esos ojitos tiernos y tristes dicen "Ay, Rachel, date cuenta... estoy loco por tí". Y me encanta que Billy sea capaz de hacerle transmitir eso a su personaje tan sólo con la manera de mirar.

Bueno, lo admito. Liz está comenzando a convencerme. Y creo que ha sido a propósito, todo este tratamiento del personaje. La Mitchell, a no dudarlo, es una actriz de categoría mayor. Y no está nada mal que recién ahora, cuando su personaje está quebrado por la culpa que la atenaza, sus sentimientos salgan a la luz con mayor claridad. La escena de la despedida, con abrazo y sugerencia de ella para que Miles no se vaya aún, hablan por sí solas. Ahí uno puede empezar a creer seriamente que el general es correspondido en sus ardores. Veremos...

Ay, hermosa, si vos me lo podés hacer feliz al morocho... ¿qué te cuesta?

6) Antes de irme...

Hala, hala, vamos con la versión post-apocalíptica de Bravestar!!!

Sí, me gustó el sheriff. ¿Qué esperaban? Parece un hombre honesto, y es nativo americano. Dos más dos, cuatro. Le cayó bien a la Guivi. ¡Vamos a echarle porras!

Y una más del "General Matheson" que, en definitiva, es el preferido de la bloguera, jajaja...

Buscás en el diccionario "morocho infartante" y te encontrás con esta foto...


En síntesis, qué bueno que tenemos Revolution para rato. Este primer episodio ha llegado para plantearnos más interrogantes que para sacarnos de dudas... Una sola cosa es segura: voy a estar esperando con ganas el episodio 2... aquí apenas ha comenzado a desenrollarse la madeja.
 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Una escaramuza en Fuerte Terror: poniendo a Lord Bolton en perspectiva

A lo largo de los años, he escuchado y leído diversas interpretaciones acerca del significado de los sueños. ¿Por qué soñamos? ¿Qué son y qué sentido tienen esa serie de películas que se desarrollan noche a noche en la pantalla de nuestra conciencia dormida? Creo que se han encargado del tema representantes de los más diversos menesteres, desde los neurobiólogos hasta los poetas de la talla de un Jorge Luis Borges. Y hasta el día de hoy, los sueños son un misterio a medio resolver. ¿Divagaciones de un cerebro que necesita descansar? ¿Chicle mental? ¿Un mecanismo para procesar la información que hemos recolectado en el día? ¿Un expediente de nuestra mente para recuperar datos que, en su momento, percibimos sin “apercibirnos” de ellos? O bien, ya entrando en el pantanoso terreno de las creencias… ¿premoniciones? ¿Recuerdos de otras existencias? ¿Mensajes de otros planos de conciencia? En fin, las opciones son muchas. Como no soy una entendida en el tema, simplemente paso revista de cosas que he escuchado. No sé cuál es la explicación científicamente más avalada en la actualidad. Pero lo que es un hecho comprobado es que todos los seres humanos sueñan, aunque al despertar lo olviden. Incluso, si mal no recuerdo, se han hecho experimentos que abonan la idea que el soñar es casi una necesidad fisiológica.

A estas alturas, se preguntarán qué tiene que ver toda esta perorata con el Señor de Fuerte Terror mencionado en el título. Tiene que ver en la medida que un sueño me ha tenido obsesionada con el personaje durante toda la última semana.  En este caso, creo que fue la manera en que mi parte subconsciente se las ingenió para llamarme la atención sobre las ambigüedades que rodean a este personaje de la ya muchas veces mencionada en este blog Canción de Hielo y Fuego, de G.R.R. Martin, y su versión televisiva.

Si lo vemos desde una perspectiva simplista, Roose Bolton, señor de Fuerte Terror y banderizo de la Casa Stark, es el epítome del traidor, y nada más. Ha abrazado la causa de su superior y lo ha seguido al combate sólo para venderlo cuando las circunstancias le han resultado adversas, y ha conseguido incluso una promoción social en toda la regla. Ha pasado a ser el Guardián del Norte, título que ostentara el desaparecido Lord Stark: aparentemente, en eso ha consistido la recompensa por los servicios prestados a la otrora enemiga Casa Lannister. Servicios que iban más allá del cambio de bando en sí: ha sido el mismo Roose quien asesinó, a sangre fría, a Robb Stark, el hijo de Ned aclamado como "Rey en el Norte". (Desconozco al autor de la imagen, está tomada de www.westerosasoiaf.org)

Aquí es donde comienzan mis contradicciones. Y aquí es donde veo la necesidad de hacer un análisis que demarque las aguas entre el Roose del libro y el de la serie. No tanto porque sean muy diferentes, que es en el fondo sólo una cuestión de matices, sino porque, me parece, las dos visiones dibujan, de manera complementaria, el perfil de un personaje que escapa a cualquier simplificación.

Volvamos a la Boda Roja. Confieso que, cuando la leí en el libro por primera vez, mi sensación de shock fue tan grande que no me di cuenta que Bolton había sido el autor material del asesinato del rey. La narración nos cuenta que él se va del salón, con excusas fisiológicas, antes que comience la masacre. Mucho después, un hombre de cota de malla oscura y capa rosada hunde su espada en el pecho del Joven Lobo, expresando aquello de "Los Lannister envían sus saludos". En el momento ni se me cruzó por la cabeza que solamente el señor de Fuerte Terror podía llegar a decir esas palabras, tergiversando de esa forma las intenciones de Jaime, el Lannister que mandaba los saludos en cuestión (y que no tenía la menor idea de la masacre que su propio padre había tramado en contubernio con los Frey). Solamente cuando lo vi en la pantalla, en esa macabra aunque magistral escena en que Michael McElhatton le da vida y voz (y qué voz...) a Lord Roose, comprendí las cosas. Sí, soy lenta para esos detalles. Más lenta soy cuando vienen envueltos en toda la carga traumática que tenían esos párrafos. Estaban matando a mi rey, qué tanto, soy y seré una Mormont... que de eso se encargara Bolton o cualquier otro era lo de menos. Y así pasé por alto un detalle fundamental.

Y es que mi percepción de Roose en el libro nunca fue negativa. Y veamos por qué. Martin nos presenta a Bolton como un hombre serio, prudente, muy medido en cuanto a sus reacciones emocionales. Un hombre imposible de leer: sus pensamientos y emociones no llegan a reflejarse en su rostro. Desconocemos sus sentimientos, y a veces podemos llegar a dudar que realmente los tenga. Es frío, es desapasionado. Donde otros gritarían con furia, Bolton pasea una mirada de sus ojos color hielo y, hablando con una voz que es apenas más fuerte que el susurro de una araña (tal cual, palabras de Martin) logra que se haga el silencio y se escuche su opinión. Un hombre así inspira respeto y, a qué negarlo, mete miedo. Casi un temor reverente. (La imagen está tomada de www.visionasoiaf.wordpress.com, de nuevo agradezco si me cuentan quién la realizó, está firmada debajo pero no logro descifrarlo...)
 

Pero no genera aversión. Después de leer sus acciones en Danza de Dragones, vistas principalmente desde la óptica de Theon Greyjoy - Hediondo, toda esa concepción del hombre desprovisto de sensibilidad, queda en entredicho. Bolton sabe que no se es un buen líder si todo se basa en el miedo. Está preocupado por las actitudes de su hijo Ramsay, no tanto porque sean crueles sino porque van a enajenarle la voluntad de sus subordinados. Roose sabe que, algún día, ese hijo que no ha querido y que le ha arrebatado al otro vástago, al legítimo, al que sí quería (basta leerlo cuando le habla a Theon de él para entender que es un hombre de sentimientos profundos... educado para disimularlos, porque eso es lo que se espera de un señor), será su sucesor, y no está demasiado conforme con la manera en que pintan los hechos para cuando él falte.


Lord Bolton, y aquí está el meollo de mi argumento, se preocupa por su gente. Es un buen líder, busca ponerle coto a la destrucción indiscriminada. Siempre está su mano reteniendo el freno del hijo que, si no fuera por él, sería mucho más atroz. Y creo que en esa búsqueda de evitar sufrimientos inútiles está la clave de su traición. Roose se da cuenta que, tal y como iban las cosas, la causa del Joven Lobo estaba perdida. Había cometido errores diplomáticos fatales, y Bolton lo ve rápidamente. Y su consejo, me parece, no es tenido presente. Entonces decide cortar por lo sano: su cambio de bando necesariamente precipita el final de las hostilidades. Y eso le permite no sólo ascender socialmente, como ya se explicó, sino brindar a su gente, a las comunidades que dependen de él, la posibilidad de tener un respiro, de reacomodarse y de preparase ante la inminente llegada del invierno.

Que se entienda algo: no estoy justificándolo ni estoy diciendo que lo hecho haya estado bien. Simplemente estoy intentando comprenderlo, y me parece que no soy injusta si digo que, si  es evidente que hay ambición en sus acciones, también hay interés por un bien mayor. Claro que no siempre vamos a coincidir, necesariamente, en que su forma de buscar ese bien haya sido la más adecuada.

No voy a negarlo, me chocó tremendamente que fuera justo él quien matara al rey Robb. En la serie me pasé toda la dichosa escena recitando "odio a Bolton, odio a Bolton", como si de un mantra se tratara. Es terrible, es estremecedor. Pero si lo analizamos más profundamente, es otro acto de honestidad. Roose hace su propio trabajo sucio: en ese sentido es un digno émulo de aquel Ned Stark que sostenía el deber del señor de mirar a los ojos al sentenciado cuando se cumplía su condena a muerte, siendo a un tiempo juez y ejecutor. De modo que el haber tomado la responsabilidad en sus manos es incluso, y dentro de la barbarie que implica, una decisión honorable.

En síntesis, el Lord Bolton del libro no me cae mal, no comparto su proceder pero lo comprendo, lo puedo poner en perspectiva y no me resulta tan terrible. Cae dentro de la lógica general de la historia.

¿Qué pasa con el de la serie?

Ay, aquí los sentimientos son, si cabe, más encontrados. Y se lo debo al impecable intérprete que lo ha encarnado: el sin duda talentosísimo irlandés Michael McElhatton (un desconocido para mí hasta este papel, situación que amerita ser remediada en breve... es un actor impresionante...)
 
Veamos. La caracterización, desde el aspecto físico, es muy buena. Michael tiene dos puntos a su favor que son incuestionables y centrales en el personaje: los ojos - extraños, perturbadores, de un azul muy claro pero muy intenso, de una frialdad muy expresiva, si cabe el contrasentido - y la voz - profunda, inquietante, cautivadora, un delirio para cualquier fangirl. (Imagen de www.tumblr.com)

Pero, además de todas las características que, como ya mencioné, delinean al personaje literario, esta versión televisiva le suma cierta sordidez, cierta ironía incluso un poco sádica, que lo lleva unos pasos más allá que el Bolton del libro. El Roose de McElhatton se hace odiar... y amar al mismo tiempo. Moviliza pasiones, cosa que el otro no generaba tan abiertamente. La escena en que martiriza al pobre de Jaime a su llegada a Harrenhall, haciéndole creer, por un momento, que su adorada hermana ha tenido un destino infausto, es una muestra innegable de lo que estoy diciendo. Es auténtico veneno para la fangirl: me provoca deseos de saltarle encima y molerlo a golpes... pero al mismo tiempo su voz, esa voz peligrosa, me derrite.

Está sin subtítulos, pero qué más da, lo que importa es esa voz, y esos ojos...

Y lo mismo ocurre en la escena con Lord Frey, post - Boda Roja. Es el tipo jodido más escandalosamente seductor que me haya cruzado en mucho tiempo. Últimamente, a qué voy a negarlo, se ha transfomado en mi "villano" favorito.

Qué ganas de matarlo, maldito monstruo... no, mejor no... aaarffff...

Por alguna razón que desconozco, no era algo que pudiese admitir fácilmente, de modo que mi experiencia conciente negó los hechos y me quedé con la versión "ese, en la serie, es un verdadero hijo de p..." Pero mi parte inconsciente maneja su propia agenda, y así fue que, merced a un sueño por demás sugerente, lord Roose ha estado robándome, no diré el corazón, pero sí la tranquilidad, durante los últimos días. Mi manera de conjurar los fantasmas, como siempre, ha tenido que ver con escribir esta entrada, y con la vertiente audiovisual de los hechos. Pasen y vean, mi último ataque al movie maker:



La elección musical fue otro delirio, lo aclaro de entrada. Me costó horrores encontrar un tema que expresara lo que quería decir. Lo primero que se me ocurría usar era "I love to hate you", de INXS, pero lo descarté inmediatamente, por trillado. Después pensé en canciones como "Love me for what I am", de Carpenters, por aquello de "You must love me for what I am, just for being me... and if you're only using me to fill your fantasies, you're really not in love, so let me go...", y un par de otras por el estilo, pero era DEMASIADO romance, y no es precisamente eso lo que me inspira Lord Roose, digamos.

Hasta que, finalmente, me acordé de ese corso a contramano que es el sueco Gunther... cómo nos habremos divertido con él las chicas del Indy, en la época que shippeabamos a los tenientes de la serie Hornblower... hacer un video sobre cualquiera de ellos usando música de Gunther era una suerte de iniciación. Yo necesitaba tomarme medio en broma, medio en serio, el asunto de Roose, y armarle un video usando "Pleasureman" fue mi forma de ponerlo en su lugar: una suerte de ícono sexual bizarro, por decirlo de alguna manera. (Imagen: www.huffingtonpost.com)

Bueno, habiendo dejado debidamente conjurados mis fantasmas... me pongo a pensar que, a lo mejor, se le puede hacer otro video con alguna canción de Bon Jovi... uy, soy un desastre, ya lo sé.

sábado, 24 de agosto de 2013

Uniformes...

Soy pacifista, de eso no cabe duda. Y lo soy desde chica, creciendo en medio de la Guerra Fría cuando, como digna émula de Mafalda, componía versitos para poner en vereda a rusos y yanquis (versitos que, por suerte, sabe Dios dónde fueron a parar). No pude viajar a Mendoza el 1ro de enero de 2010, para el gran cierre de la Marcha Mundial por la Paz y la No – Violencia que había organizado el Movimiento Humanista, porque mi hijo Juan Lucas era demasiado pequeño para soportar el traslado a la montaña conmigo, pero hay muchas maneras de estar presente en un lugar, más allá del físico, y de todas ellas me valí para no perdérmelo. Los que me conocen saben que he defendido esta posición vital incluso en circunstancias adversas, por ejemplo cuando los profesores de la universidad me la ninguneaban, considerando que “no era una opción política válida”. Y que la he sostenido, en primer lugar, incluso en contra de mí misma, en un proceso inagotable contra mi violencia interna.

 

En fin, mi pacifismo está fuera de toda duda.

Por lo cual resulta, a primera vista, totalmente contradictoria mi fascinación por los uniformes.

Voy a hacer una aclaración desde ya. Me gustan, me encantan (a qué voy a andarme con chiquitas) los uniformados de la ficción. Los que me he cruzado en la vida real no han tenido, ni de lejos, ese efecto… salvo alguna honrosa excepción pero, aclaro, yo era muy joven y él no tenía puesto el uniforme cuando estaba conmigo: nos veíamos en fiestas, y él siempre estaba “de civil”. Así que en esta nota vamos a hablar de lo que nos ocupa habitualmente en este blog: chongos fílmico-literarios pero,  esta vez en particular, pertenecientes a alguna fuerza armada.

Tengo la teoría que los uniformes, sobre todo si son antiguos, le sientan muy bien prácticamente a cualquier muchacho. Tómese cualquier individuo y hágase la prueba de poner, una junto a la otra, una foto corriente y otra, por ejemplo, con el traje de la marina británica de las épocas napoleónicas, y apréciense los resultados. Para muestra, basta un botón… o dos, o tres: ya que estamos, pasemos revista a este trío de tenientes de las películas Mutiny y Retribution, de la serie Hornblower…


 Jamie Bamber, con uniforme es Archie Kennedy (mi yerno en el universo paralelo... ¿se acuerdan?)
 Paul MacGann, interpretando al Tte. Bush, reivindica un apellido deplorable
 Cuando Ioan Gruffudd se calza el traje de Horatio Hornblower, yo sufro un infarto masivo...

Es cierto, prefiero los trajes antiguos. Pero hay gente a la cual hasta el equipo de fajina del ejército contemporáneo le sienta bien… incluso si el corte de pelo lo torna irreconocible, como es el caso de don Nico en La Caída del Halcón Negro.



Si no me equivoco, el mismo Nik dijo que hasta su madre lo había confundido con otro en esta peli... Fuente de la imagen: http://julieannthomas.blogspot.com
 
Aunque, hablando de don Nico, lo que le queda regio a él es otro “uniforme”… digamos, el traje de guardia real…

Y mirá que en ese momento lo consideraba un soberano hijo de mala madre... pero igual. Fuente de la imagen: www.screened.com
 
¿No nos estaremos yendo de tema?

La verdad es que anduve dándole vueltas al asunto, y he terminado por caer en una conclusión un tanto preocupante. En el fondo, no es la ropa. Es la actitud. Lo que me gusta… son los guerreros. Sí, pacifista y todo, pero cuando hago la lista de los personajes que me conmueven, resulta que son todos militares o guerrilleros. Mi madre… y sí, nunca mejor dicho, MI MADRE, con su fascinación por el Ché Guevara… ese también era un guerrero… parece que lo que se hereda no se roba.

Fiel a mi vocación de científico social, tuve que comprobar el caso. Fíjense lo que me pasó con Lost (ya se viene post sobre la primera temporada en retrospectiva, ténganme paciencia…). Me recomendaron la serie desde múltiples lugares. Muchísima gente, y muy diferente entre sí, me dijo que no me la podía perder. Y bueno, hice caso y la encaré. Y… ¿qué personaje masculino me llamó la atención, así, de entrada nomás? Muchos hacían sus apuestas por Jack, el médico altruista y considerado con madera de líder. Otros temieron que, habida cuenta mi caída en terrenos de la rubiola, pudiera considerar a Sawyer, el descarado y aparentemente indolente que, en el fondo, sólo es así por el dolor que sufre. Pero no… pero no… sumemos, a la Guivi le gustan morochos, le gustan más si tienen un toque “extraño”… le gustan guerreros… y sí, el número puesto era Sayid.

El morocho tiene toda la pinta... Imagen de www.graphicshunt.com


Y sí, me conmovió el iraquí, sufrí como loca con su recaída en las maniobras propias del “grupo de tareas” (ese es otro dilema moral… ¿le puedo perdonar que haya sido torturador? En el mundo real, lo dudo… pero es ficción, por suerte, es ficción…). Y eso que en la serie ya no aparece de uniforme, salvo en algún flashback. Lo cual viene a corroborar mi sospecha…

La verdad, no era necesario darle tantas vueltas al asunto. Teníamos otro ejemplo a la mano. ¿Acaso Miles Matheson no es un guerrero en toda la regla? Y bueno, si ya es sabido que me desarmó de entrada…

Ah, llegamos al punto en que me pongo a decir incoherencias...
 

Con el uniforme de la Milicia... pero eso es lo último de lo cual me apercibo, en esta foto...

Hablando de Billy… no conozco ningún rol en el cual se haya calzado un uniforme antiguo. Sí lo he visto de policía, pero ese es un traje que, para mí, carece de glamour. Me encantaría encontrarlo  disfrazado de prócer, jeje…  (La foto es de Untraceable, y aparece en: www.wou.edu)
Pero, por ahora, es un gran consuelo que le haya tocado encarnar al único tipo de uniformado que se mantiene fuera de todo cuestionamiento: el bombero. (La foto es de Brigada 49)

 

Pero volviendo al tema, este gusto mío por los guerreros tiene que explicarse de alguna forma. Me han dicho que puede ser, simplemente, la atracción del opuesto: a mi pacifismo inveterado le fascina el tipo recio. Puede ser, aunque me parece que la cosa es un poquito más complicada.

Siempre fui una persona muy independiente. Por diferentes razones, he tenido que arreglármelas sola y nunca me detuve a esperar que alguien cuidara de mí. Más bien, me ha tocado ser yo la que cuida de los otros. Hasta profesionalmente, me toca velar por los demás, por los que están en una situación de debilidad o inferioridad. Incluso en mis relaciones de amistad, por lo general soy el pilar donde los otros pueden recostarse, y me gusta ese rol.

Entonces… puede ser que mis fantasías con “el guerrero” tengan que ver con la necesidad de, por lo menos de vez en cuando, estar en el lugar del protegido, no del protector. Poder dejar de pensar un momento, y que sea otro el que decida, el que me lleve… en fin. ¿Será eso?

En el fondo, no importa tanto… ¿o sí?

sábado, 27 de julio de 2013

Matheson & Monroe: defíneme "familia".

En una entrada anterior, ya comenté que mi interés principal por Revolution estaba determinado por el tratamiento de la cuestión familiar: cómo definimos los vínculos más estrechos que un ser humano pueda tener, cómo éstos suelen trascender tanto la sangre como el parentesco por alianza (lo que surge del matrimonio). No me equivoqué, parece, cuando sostuve que toda la trama se cimentaba sobre la reformulación de este concepto, sobre el delineamiento de los que consideramos o dejamos de considerar familia.
Varias líneas argumentales corren por esos andariveles. Por mencionar unas pocas, la relación madre - hija entre Rachel y Charlie, con sus idas y venidas, contrapunteada por un vínculo homologable que la propia Charlie parece haber establecido con Nora. No me voy a explayar en ésto, porque daría para un artículo entero, pero me pareció que había más identificación, por parte de la chica, con la morena que con su progenitora genética. También tenemos el lazo establecido por Aaron con los dos hermanitos Matheson, que tranquilamente podría considerarse un nexo tío - sobrinos. Tampoco quiero detenerme mucho aquí, pero no puedo pasar por alto que, si tuviera que elegir a alguno de los personajes de esta historia como pariente y tío postizo de mis niños, pues me quedo con Aaron de aquí a la Luna.


Ahí está, Luana, ya hay foto de "tu gordo"... (midlifecrisiscrossover.com)


Madre - hija. Tío - sobrinos. Hay otro vínculo, y es el que me gustaría comentar con ustedes hoy: el lazo de hermanos. Cosa delicada, profunda, única, tan difícil de definir, mucho más asociada a un sentir que a un decir. Qué no haríamos por un hermano, como Charlie arriesgándolo todo por Danny. Y cuántas veces la vida lleva a que ese lazo se quiebre, se deteriore irremediablemente, como les pasó a Ben y a Miles.
Precisamente, pienso que uno de los ejes sobre el cual se cimentó la temporada (y no es improbable que pase algo similar con la segunda, aunque encarada desde otro ángulo) fue el vínculo entre Miles Matheson y Sebastian Monroe. Como dice la frase hecha: "Un amigo es un hermano que se elige"... y que, tal parece, se vuelve a elegir.
La relación entre Bass y Miles es conmovedora. De hecho, creo que es esa amistad la que redime al personaje de Monroe. Bass mismo afirma que todo lo que ha hecho, lo bueno y lo malo, ha sido por su amigo. Equivocadamente o no, se ha jugado entero por él. Y eso los une con cadenas más fuertes que la propia sangre, es indudable. En lo personal, reconozco que mi empatía con Monroe pasa vertebralmente por la amistad - hermandad que ha establecido con Miles. Fue el desarrollo de ese nexo, que pudimos vislumbrar por medio de diversas técnicas narrativas (el flashback, las alucinaciones, los diálogos en tiempo actual), lo que me hizo humanamente asequible al personaje. Ahí le vimos sus debilidades, sus aciertos y fracasos... su costado profundamente emotivo, su necesidad imperiosa de cariño y reconocimiento. Descubrimos, al fin y al cabo, al hombre en toda su soledad. Me parece que esto puede contarse entre los grandes aciertos de la serie.



Veo allí una amistad entrañable. Como reconocía el propio Miles, aunque le pese, nada en el mundo puede cambiar el hecho que son hermanos. Y para Bass, Matheson es un hermano mayor, ese "ídolo" que te ilumina la senda y te marca un camino. Por ello nunca pudo encajar el golpe que le produjo la huida de éste. Por eso le supo a traición. Por eso se quedó prendido del hecho que lo había encontrado "apuntándole con un arma", y se olvidó de preguntarse "por qué no le había disparado". Matar a un hermano sí que es el límite... de Caín y Abel para acá, es el límite de la iniquidad, la frontera que, si se rebasa, pone en cuestión toda nuestra humanidad.



Y digo, y repito, amistad fraterna. De ninguna manera veo un vínculo homoerótico. Esa es una trolleada de Neville. Pero sé que hay muchos fans del "Miloe", como se conoce en el mundo virtual a los que shippean una relación romántico - sexual entre estos dos caballeros. Yo no lo veo así. Quiero aclarar algo: si de una cosa no se me puede acusar es de homofobia. Más bien al contrario, me miran raro porque me tomo la homosexualidad como algo normal, como un dato del ambiente, como una condición que no define en absoluto la entidad moral de un ser humano, ni mucho menos. Pero... ¿Miles y Bass, pareja? Nah... (aunque con esos dos bombones juntos, cualquiera se infartaría, ¡juas! Ya está, lo dije, salió la fangirl...)
Ese es otro tema que anda muy presente en la actualidad. Cada vez que dos hombres, en la ficción, entablan un vínculo de amistad fraternal, sale la caterva de cromagnones a acusarlos de ser gays encubiertos. Y digo "cromagnones" porque la mayoría de las acusaciones se hacen en tono malsonante y peyorativo. Los grandes "machos" se burlan de la amistad entrañable que puede haber entre un Frodo Bolsón y un Samsagaz Gamyi (o, también he tenido que sufrirlo, entre un Jon Nieve y un Samwell Tarly). Pero vamos, las parejas homosexuales habría que buscarlas en otro lado.
Lo cual no quita que, últimamente, haya tenido la ocasión de divertirme muchísimo con las aventuras y desventuras del Miloe. Con los equívocos fomentados por ese niño grande que, evidentemente, es el buenazo de Billy Burke (buenazo en varios sentidos... estemmmm...).
Hace pocos días se celebró la Comic - Con Internacional en San Diego, evento que convocó a variadísimos fandoms, entre ellos el relativo a Revolution. Los protagonistas y productores de la serie estuvieron presentes brindando entrevistas y conferencias de prensa que han circulado por diversos medios. Los chicos de la página de facebook llamada Revolution Italia - Il primo sito italiano (página que les recomiendo calurosamente visitar...) han hecho un gran trabajo subiendo fotos y extractos de entrevistas, entre ellas algunas en las cuales Cofcofcof - Marianito - don Billy, se despacha a gusto, con un evidente deseo jocoso de "pinchar" a todos aquellos que esperan ver a su personaje entreverado con el de David Lyons. Veamos, veamos...

Le preguntan si, habida cuenta de cómo finalizó la temporada pasada, ambos personajes van a tener posibilidad de interactuar nuevamente. Y la respuesta explícita ya nos manda "para el lado de los tomates":

 (Y así te conocimos tu sonrisa de "mwuahahaha... soy un vivo bárbaro")
 
Y, cuando un periodista "desprevenido" le pregunta qué le gustaría que ocurriera entre Miles y Bass, el señorito decide "trollearnos"...




 

Sería un gran reto para tu carrera actoral, Billy... ;)
 
Hasta el propio realizador de la serie está empeñado en fomentar este cachondeo: ante la pregunta de un fan acerca del tipo de relación que hay entre Miles y Monroe, don Billy le pasa la pelota a Eric Kripke:
 
Ya, a esta altura se divertían todos...
 
Y parece que todo el equipo se ha tomado el tema con la mayor solfa...
 
Bueno, bueno, al paso que vamos, David, vas a ser el sex-symbol de la comunidad gay. Eso sí, avisen cuando viene el full frontal porque esas cosas generan imágenes imborrables...
 
En fin, más allá del evidente tono de broma que el asunto ha tomado para todo el equipo de la serie, rescato dos cuestiones. La primera, qué personas tan agradables son, cómo se ríen y se toman las cosas con buena onda. La segunda... ay, Billy, Billy... esa sonrisa... Miles es un personaje tan serio y tan traumatizado que corro el riesgo de olvidarme de esos dientes...
 
Conclusión: mal que le pese al Miloe, esto se ha transformado en una chanza... ojalá sigan mostrándonos el devenir de esta amistad en clave fraternal.

 

 


 

 

domingo, 21 de julio de 2013

A veces no estoy segura de querer que se enciendan las luces...

Y el martes llegó a su fin, por cable, la temporada uno de Revolution. Es cierto que yo la seguí por la red, de modo que hace rato la había terminado, pero aguanté hasta hoy antes de emitir juicio, sobre todo para disminuir la cantidad de posibles spoilers.
De modo que, una vez finalizado el "maratón" televisado de esta tarde, que me permitió rememorar esas escenas im - pa - ga - bles del último tramo (y a las cuales me referiré más adelante), es hora que este comentario "vea la luz". Je...
Dos aclaraciones. Primero, esta no es una reseña, ni una crítica profunda, ni una evaluación final. Es, simplemente, un puñado de observaciones y también preguntas que me surgen, rememorando lo visto y con un ojillo apuntando a fines de septiembre, cuando tendremos el lanzamiento de la segunda temporada (cosa ya confirmada). Segundo, va a estar plagado de spoilers, advierto por las dudas.

Las luces se encendieron globalmente, al final del episodio 20, y parece que no fue tan positivo como podíamos suponer. De ahí el título de esta entrada (ya, a veces una no quiere que se enciendan las luces porque eso supone que la película terminó, y se está tan bien dentro de ella que volver al mundo real cuesta... en fin, también es por eso el título, pero dejemos los detalles para la zona fangirl...). La electricidad rediviva supuso el incio de un ataque con misiles sobre las capitales de los dos "Estados" surgidos sobre la costa este nortemanericana durante el apagón. Y esto nos lleva a marcar posiciones para lo que se viene:

1) Enroque de "malos malosos".
Bueno, creo que a esta altura ningún fan de la serie colocaría a Sebastian Monroe en esta categoría. Es el "malo", pero tiene sus motivos, no es "maloso" porque sí. Yo tengo mis dudas que sigamos viéndolo en rol de antagonista durante la temporada que viene. Se aproxima la redención de Bass. Por lo menos, ese es mi pronóstico.
Qué curioso, a medida que avanzaba la serie e iba conociendo más de su pasado, a medida que se iba poniendo paranoico y se iba quedando solo, más empatía sentía yo por él. Al final, ya casi ni bronca le tenía y, creo, si me lo cruzaba le daba un abrazo, le hacía apoyar la cabeza en mi regazo y le cantaba una nana. Ya, ya, mi niño, te has equivocado pero vamos a perdonarte... no se te ocurra hacerte el maldito de nuevo. Vas a pasarte unos cuántos meses haciendo trabajo comunitario y luego vemos... Perdón, me fui a cualquier lado. Pero sintéticamente, eso, me parece que ya no vamos a tener a Monroe como "malo maloso". (Imagen de www.tumblr.com)
Ese puesto se lo va a quitar Tom Neville. Neville es el GRAN antagonista, clavado, para la temporada dos. Y a Giancarlo Espósito le va a salir de maravilla.Va a ser el nuevo líder de la Milicia y, como él mismo declara, no va a atemorizar sino que va a inspirar. (Imagen de www.tvafterdarkonline.com)
Como su esposa se ha encargado de hacerle ver, el ex - agente de seguros tiene pasta de dirigente. Eso sí, o haces lo que te dice, o te liquida (pero siempre con una farsa de juicio previo, que él no va a ser arbitrario como Bass, por supuesto...).
Y me atrevo a decir que va a compartir cartel con... el Señor Presidente. Uy, uy, uy, a la Guille le salió la vena guevarista y ya está acusando al presidente yanqui de ser el malo de la película. No, señores, no soy yo, son los propios guionistas. Cuadraría absolutamente con la línea argumental que vienen siguiendo. ¿Acaso no era su agente ese tal Randall Flynn quien, precisamente, ha sido el culpable del lanzamiento de los misiles, para luego volarse la tapa de los sesos? Con semejantes dementes a su servicio, ni me quiero imaginar de lo que es capaz él. Además, se han pasado la primera temporada mostrándonos cómo el verdadero enemigo de la sociedad norteamericana es el norteamericano promedio, que ante una situación crítica no atina más que a salvarse "como pueda"; y, frente a ellos, los verdaderos "patriotas" (los rebeldes anti-milicia), que es el ideal por el cual se mueven aunque, y la serie nos lo ha  mostrado muy bien (queriéndolo o no), es precisamente eso, un "ideal" que raramente se muestra en la práctica. Pensemos, por ejemplo, cuán pocas fueron las Noras Clayton que nos cruzamos a lo largo de toda la temporada... Lo cual nos lleva de cabeza al punto 2.

2) Nora, la patriota altruísta.
Nora Clayton me simpatiza. La quiero mucho. Tiene un carácter difícil, es una chica de armas tomar y sabe lo que quiere. Pero también sabe cuándo renunciar a ello. Me conmovieron todas y cada una de las veces que dio un paso al costado. Lo que me dolió fue que todos esos pasos los hizo, una y otra vez, por amor al mismo tipo que, evidentemente, la quería pero no... Me llegó al corazón porque estaba dispuesta a dar la vida (y la dio, en efecto) por lo que amaba, fuera su patria, un ideal o su hombre. Tanto es así, que le perdono y le comprendo la banderita que tenía tatuada en la espalda. Al fin y al cabo, es su bandera. Malo sería que hubiese tenido otra. Me molesta el patrioterismo, es decir, el patriotismo imperialista de los yanquis cuando se creen superiores a los demás. Pero el de Nora, y el que hasta aquí hemos visto en la serie, es un asunto interno, es la lucha de algunos por salvar lo que consideran es lo más digno de su cultura... no el intento grosero y agresivo de imponérselo al resto del mundo. Si en temporadas siguientes vemos eso, ahí ya mi comentario será muy distinto. Pero a Nora, por suerte, la propia muerte la ha puesto a salvo de esos excesos.
Y, además, es linda... (foto: www.tvtropes.org)

3) A la nena no me la quieren.
He leído montones de comentarios quejándose de Charlie Matheson. Que es insufrible, que es creída, que no sabe escuchar, que es atolondrada... Para los que no se dieron cuenta, les recuerdo algo obvio: Charlie es una adolescente. Un poquito crecida, tal vez, ya saliendo de la etapa, pero adolescente al fin. O será que estoy tan acostumbrada a tratar con chicas como ella, que ya no me molesta, ya las pongo en contexto y me limito a disfrutar viéndolas crecer y madurar. Y eso ha ido haciendo Charlie a lo largo de la serie. Poco a poco ha adquirido experiencia, ha ido aprendiendo a escuchar. Le pasaron cosas embromadas... tomó nota y creció. No se quedó enganchada en su drama personal. Sí, sigue siendo un poquito insoportable cuando parece que cree sabérselas todas, pero cada vez se lo cree menos, y sabe más. Bien por tí, nena... (Foto: http://scifi4me.files.wordpress)
¡Y lo que daríamos por hacerle la prueba de ADN! La mayoría de los espectadores no damos un cobre por la paternidad de Ben Matheson. Será suyo el Danny, pero lo que es Charlie, lo dudo. Para mí, como para la mayoría de los fans que consulté, es hija de Miles y Rachel. Para otros, es el bebé (supuestamente perdido) de Bass Monroe. Esta sería una buena salida para los que shippean a la sobrina con el tío... pero personalmente, no lo veo así. Es la hija del tío Miles, jeje... Sufre por él un tremebundo complejo de Electra, eso seguro, pero no creo que pase de ahí. A Miles no le gusta la sobrinita... ese muere de amor por su cuñada (ufaaaaaa...)

4) De tramas muertas y personajes desperdiciados.
Las mujeres de Revolution no inspiran la gran cosa. A Nora la quiero, ya lo dije, pero no deja de ser un personaje relativamente plano. Charlie se salva por la evolución que hace, pero sigue siendo el típico cuentito de la adolescente que creció. Rachel... uf, qué decir de ella. Debería ser conmovedora, pero no sé... y no es que esté mal interpretada, no, Elizabeth Mitchell se manda un trabajo increíble. Me parece que es ya el planteo del desarrollo del personaje el que lo marca: lejana, misteriosa, inasequible... tan fría, tan medida incluso cuando da rienda suelta a sus sentimientos.
Mas vale que te acostumbres, Guivi... la cosa viene por acá. (Fotos: www.tumblr.com)

No sé, conmigo fue cuestión de piel. Nunca me cerró, tal vez porque no me cuadra el tipo de madre que fue. Sacrificada, sí, al máximo. Pero confundida, también. No se puede pretender entrar y salir de la vida de un hijo a cada momento y que siempre se te esté esperando con los brazos abiertos, sin que hayas perdido nada de tu rol. Y eso es lo que pretende hacer,y allí es donde choca con Charlie que, como buena adolescente, le marca los límites de lo que le parece justo o no.
Tienen razón, es una muñeca. Morocho, te entendemos... (foto: www.elizabeth-mitchell.org)

Hay un personaje femenino que daba para mucho más, y lo liquidaron al principio. Es Maggie, la médica inglesa que forma pareja con Ben y cuida a sus hijos como propios. Ahí había pasta para una heroína de novela: amable, instruida, cálida, tierna pero firme, valiente, arriesgada, ingeniosa... Para mí, era la pareja ideal de Miles Matheson. ¡Imaginen el motor dramático que podríamos haber tenido allí! La antagonista perfecta para Rachel. La había suplantado prácticamente en todo... y que amenazara suplantarla también con el cuñado, hubiera sido mortal. Pero en fin, ni modo, eso los guionistas no lo vieron y sólo quedará en mi fanfic mental. Y qué fanfic, mamma mia...

¡Yo te quiero, rubia, para mí seguís estando! (www.zap2it.com)

5) Mi preguntita de hinchaquinotos, nomás.
Y apareció el Señor Presidente de los Estados Unidos, refugiado en la Base de Guantánamo. Quince años después. En ese país, si mal no recuerdo, el recambio presidencial se hace cada cuatro años... es decir... a estas alturas debería haber habido elecciones unas tres veces, o cuatro, dependiendo cuántos años de mandato llevara el presidente al momento del apagón. Y mi pregunta de nerd es... ¿este presi es el mismo que hace quince años? Si es así ¿es constitucional? Y si no lo es ¿quiénes lo votaron? Sí, ya sé, no puedo con el genio. Son demasiados años dictando una materia que se llamaba "Formación ética y ciudadana"... es imposible que no me surjan estas dudas. Guille,  ES UNA SERIE nomás, no te olvides...

6) "Hay... recuerdos que no voy a olvidar..."
Entre otras cosas, algunas frasecitas del tío Miles, por ejemplo:
"Y este lugar se llama te callas y te quedas aquí",  a la sobrina que quería seguirlo como diera lugar.
"Es todo parte de mi encanto...", también a la sobrina que, luego de un violento interrogatorio, le llama la atención sobre lo horrible de su aspecto. (Necesité un pulmotor cuando la vi, necesito otro cada vez que me acuerdo...)
Y la genialidad de Neville, cuando le entostra a Bass Monroe eso de "y tiene una fijación homoerótica con Miles Matheson". Le salió con moño... (aunque no creo que eso sea lo que tiene Bass con su amigo/antagonista...)

7) "No me dejes tus ojos que, por mirarte, he dejado mis ojos en cualquier parte" ALERTA, ZONA FANGIRL
Sigo buscando la palabra adecuada para definir el tandem Miles Matheson/Billy Burke, y no la encuentro. Y miren que estoy haciendo una investigación exhaustiva del asunto. Cada vez que lo miro, pienso: "Ay, madre mía, es hermoso..." y, acto seguido, me corrijo: "No, esa no es la palabra. Si me lo cruzo por la calle no lo registro, no es el tipo que te haría darte vuelta a mirarlo. Y, sin embargo... está mortal."

Y así es como mi cerebro se cruza de vereda...

Hay algo con la creación de la milicia. Me gustaría saber, en la segunda temporada, cuándo es que las cosas se le van de las manos. Porque hemos visto que todo empieza cuando, en su viaje con Bass poco después del apagón, cae en cuenta que ha comenzado la lucha de los fuertes contra los débiles. "¿Cómo puede haberse ido todo a la mierda tan deprisa?", se pregunta y, aparentemente, eso es lo que los lleva a la formación de ese cuerpo paramilitar. La impresión es que, al principio, ha sido para "manterner un estado de cosas medianamente estable" en medio del caos. Pero, evidentemente, no ha sido tan sencillo y todo degeneró en carnicería organizada. O tal vez no... espero que nos lo muestren. Ese afán por tomar las armas para mantener lo que hay, o para mantener lo logrado, me ha hecho encontrar un parecido entre Miles y Pacha Strelnikov, un personaje de "El Doctor Zhivago" de Pasternak. Pacha, que es un tipo tierno y pacífico, se une al Ejército Rojo para defender la Revolución (lo logrado) frente al avance de la Contrarrevolución Blanca, y llega a ser uno de sus líderes, justamente conocido por su sentido estricto del deber y porque no le tiembla la mano si tiene que apretar el gatillo. Pero mejor no sigo con el paralelo, porque Pacha muy evidentemente se parece a otro personaje histórico, y mi mentalidad de centro izquierda encuentra muy pero muy herético relacionar a ese personaje histórico con Miles, por mucho que Miles me haya volado la cabeza y me resulte irresistible...

En fin, que me ha quedado largo el comentario... menos mal que de acá a septiembre no falta tanto.

viernes, 19 de julio de 2013

Saldando deudas

Desde que concluyó la tercera temporada de Juego de Tronos, tengo en mente un video. O a lo mejor, dos. En ambos casos, los protagonistas son mis queridos rubios, Jaime y Brienne.
Ni bien concluyó el último capítulo de la temporada, y tuve acceso a todas las escenas de estos amados personajes, comenzó la cuenta regresiva. Pero se hizo más larga de lo previsto. Se fueron presentando inconvenientes de variada índole: falta de tiempo (asuntos que atender en casa y en el trabajo), problemas técnicos (episodios en los que no podía ocultar los subtítulos, formatos de archivo incompatibles con mi editor de video...) e incluso lo que podríamos llamar "elementos diversivos", léase un morocho que tuvo ocupada la imaginación de la fangirl (estem... ¿tuvo, dije? Mal uso del tiempo verbal...). Cuestión que recién hoy he podido poner a consideración del mundo a esta criaturita...


En primer lugar, especificar que este video va dedicado a toda la comunidad que sigue la página de Facebook llamada Jaime y Brienne. Aquí el enlace.

Bueno, la elección de la música requiere de una explicación.

Cuando decido editar un video, la música es un factor fundamental. La letra tiene que decirme algo, tiene que estar relacionada con lo que voy a tratar. Para mí, la banda sonora no "acompaña" la acción, sino que es parte de la acción misma. No es un soporte, un condimento, sino que contribuye a contar la historia tanto como la palabra impresa o las personas que actúan. Mi vida tiene banda sonora. No puedo imaginarme un sólo momento en que, aunque sea mentalmente, no haya música sonando a mi alrededor. Cuando hice el test de inteligencias múltiples, la puntuación más alta la obtuve en inteligencia musical.
Con esto quiero decir que no podía elegir la música al tuntún. No siempre son temas muy complejos o de gran calidad, los que uso. Para nada, no pasa necesariamente por ahí. Pasa por lo que me dicen, por la forma en que veo que cuentan una historia.
Y me pareció que esta canción iba perfectamente con el vínculo que establecen Jaime y Brienne. Me remitió de inmediato a la escena de la bañera de Harrenhall. Hay un hombre quebrado que se sincera ante un oyente puro. Cualquier parecido con nuestros rubios no es mera coincidencia.

Y que la canción la interprete Billy Burke... bueno, le da un condimento especial, pero no la elegí por eso (se los aseguro...) sino por la letra. Aquí se las dejo, la original en inglés y luego una traducción muy intuitiva que hice (tratando de evitar las trampas de la literalidad... pero tengan en cuenta que mi inglés es deficiente...)

"Seeing Angels" lyrics:

There is a world, you know
Outside this room
So take a look around it
Tell us what you see
I don't mean the curtains or the pictures

I just wanna know
When you look up through the ceiling
Are you way ahead of us
Or have you made friends with the monsters and creatures
Or is it better not to tell
Because we couldn't handle hell

Or 'cause you might be seeing angels
You might be seeing ghosts
You might be seeing everything we don't
And if there is a wall around this universe
You might be looking through the only window
Back into this world

Is there any future
For a man like me
Taking his own sweet time to recover
From his own sweet atrocities

Bolder than brave,
Worried and shamed
But can you tell this old man anything
That he ain't already known
Or seen on his own headstone
Tell him what he's been reaching for

Because you might be seeing angels
You might be seeing ghosts
You might be seeing everything we don't
And if there is a wall around this universe
You might be looking through the only window
Back into this world

And if you mention us, I won't mind
It won't hurt to put in a kind word
For us now and again, come on
'cause we're all fuckin' liars, we preach to the choir
And we really might appreciate knowing

If you might be seeing angels
You might be seeing ghosts
You might be seeing everything we don't
And if there is a wall around this universe
You might be looking through the only window
Back into this world
Back into this world



Versión aproximada de la Guivi:


Viendo ángeles

Hay un mundo, vos sabés,
fuera de este cuarto,
así que pegale una ojeada,
decinos qué ves,
no me refiero a las fotos o las pantallas.

Sólo quiero saber
cuando mirás a través del cielorraso
si estás muy por delante de nosotros
o si has hecho amistad con monstruos y criaturas
o es mejor no contarlo
porque no podríamos manejar ese infierno.

Porque debés estar viendo ángeles,
debés estar viendo fantasmas,
debés estar viendo todo lo que nosotros no vemos.
Y si hay un muro que rodea este universo
debés estar mirando por la única ventana
de vuelta a este mundo.

¿Hay algún futuro
para un hombre como yo,
tomándose un dulce tiempo para recuperarse
de sus dulces atrocidades?

Más audaz que valiente,
preocupado y avergonzado.
¿Pero podés decirle a este viejo algo
que él no sepa ya
o que no haya visto en su propia lápida?
¿Podés decirle qué ha estado buscando?

Porque debés estar viendo ángeles,
debés estar viendo fantasmas,
debés estar viendo todo lo que nosotros no vemos.
Y si hay un muro que rodea este universo
debés estar mirando por la única ventana
de vuelta a este mundo.
 
Y si nos mencionas, no me importará,
no va a doler poner alguna palabra amable
para nosotros, una y otra vez, vamos,
somos todos unos mentirosos de mierda, cantando con el coro.
Y deberíamos apreciar saber…
 
Porque debés estar viendo ángeles,
debés estar viendo fantasmas,
debés estar viendo todo lo que nosotros no vemos.
Y si hay un muro que rodea este universo
debés estar mirando por la única ventana
de vuelta a este mundo.


Bueno, espero no dar tantos rodeos con el próximo video...

PD: Como no puedo con mi lado fangirl, además de las críticas al montaje en sí, me gustaría que me cuenten qué les pareció la voz de don Billy. Yo, a estas alturas, ya no soy objetiva...