jueves, 28 de marzo de 2013

Una de fanfics...

A don Georgie no le gustan los fanfiction... y la verdad es que lo entiendo. Hace muchos años, cuando todavía albergaba la ilusión de escribir algo digno de ser publicado, me hubiera dado mucha rabia que los lectores se tomaran libertades con mis criaturas. Si a alguno se le hubiera ocurrido, por ejemplo, que Thalios Imerina, el héroe solar de mi novela de ciencia ficción, podía serle infiel a su esposa, me hubieran dado ganas de estrangularlo a distancia, a la manera de Darth Vader en "A new hope".
Pero vamos, uno debe comprender, en cuanto escritor, que en el momento en que sus historias toman estado público, los personajes dejan de pertenecerle y pasan a ser de la gente. De los lectores. Y para alguien que gusta de escribir, nada debe ser tan lindo como saber que sus creaciones han sido adoptadas por aquellos a quienes van dirigidas... Los personajes literarios son como los hijos: les damos la vida, pero no son nuestros. Son seres independientes que deben vivir su propia historia, aunque ésta los aleje de lo que nosotros queríamos para ellos.
En ese espíritu, y continuando con la marea de "rubiola" que azota últimamente este blog, les dejo mi última ficción basada en Canción de Hielo y Fuego. Hacía AÑOS que no escribía, bendito seas, Georgie, y bendito sea tu Matarreyes por haberme dado la inspiración que me había sido esquiva durante tanto tiempo...



La sangre en la espada.
Un fanfic por Nimuelux
 

Mi espada está teñida con la sangre del rey. Él yace ante mí como un saco arrojado al descuido, mientras las piedras del suelo se manchan, más y más, de rojo. De rojo, qué ironía, el color de mi casa…

Todo ha sucedido tan deprisa… hace unos instantes gritaba, fuera de sí. Clamaba por el fuego que incendiaría toda la capital, pedía la muerte de todos en esta ciudad. Ahora, el muerto es él, un montón de carne y huesos  inertes a los pies del trono. Él quería asesinar a aquellos cuya obligación era proteger, su pueblo. Y resultó que justamente uno de los que habían jurado cuidarle se transformó en su verdugo.

Tan deprisa…   

Apenas puedo explicármelo, menos podré rendir cuentas ante los demás. ¡Como si me importara! Un Lannister no necesita justificarse ante nadie… o por lo menos eso es lo que mi padre me enseñó.

¿Pero qué pensará mi padre cuando se entere de lo que he hecho? Él no sabe que el loco Aerys me pidió su cabeza… la muerte de Lord Tywin como signo de fidelidad al rey. ¿Tanto le temía que sólo podía suprimirlo por mi intermedio? Qué irónico, venir a descubrir ahora que era demente pero no estúpido… con una sola orden nos destruía a los dos: el padre, muerto y el hijo, deshonrado.

A estas alturas, los ejércitos de mi casa y sus aliados deben estar bajo las murallas de la ciudad… Flaco ha sido el favor que le hice a los desembarqueños, salvándolos de morir asados para entregarlos al saqueo de una tropa que, lo sé, será brutal.

En cualquier momento, este salón se inundará con el estrépito de los aceros entrechocándose. Para mí, será una liberación. El lenguaje de las espadas es el que mejor conozco. En cambio, este silencio que ha dejado el rey al callarse, al… morir,  va a enloquecerme. ¡Voy a terminar tan pirado como vos, Alteza, esa será tu revancha! ¿No es así?

Demasiadas cosas en las que pensar… ¿Qué hubiera hecho Ser Barristan, de haberse encontrado en mi lugar? ¿Cómo hubiera reaccionado Ser Arthur Dayne? No los recordé mientras hundía mi arma en el cuerpo de Aerys… ¡diantres, ninguno de ellos estaba aquí, fue la decisión más solitaria de mi vida! Sólo una idea me atormentaba en ese instante, una obsesión que no pude soslayar: estaba decidido a evitar que él volviera a hacerlo. Que lastimara otra vez a aquellos inocentes a su merced. Aún resuenan en mi memoria los alaridos del agonizante Lord Rickard, junto con el llanto desesperado de su hijo Brandon. En mi recuerdo, la reina Rhaella sigue implorándole que no la lastime mientras, tras la puerta de su habitación, la escucho con impotencia, mis manos atadas por un juramento…

Era mi rey, sí, pero no fui capaz de pasar otra vez por tamaño infierno. Había que ponerle punto final a esa historia, y lo hice de la única manera que puedo y entiendo, al modo del soldado. Mi padre dice que no estoy hecho para reflexionar, y probablemente no se equivoca. Pero ¡vamos! ¿Los demás líderes de esta rebelión, hubieran desaprovechado semejante oportunidad? ¡Por favor! Como si Robert Baratheon, estando en mi lugar, hubiera optado por pedirle cortésmente la abdicación… con sólo imaginarlo me desternillo de la risa…

Mi espada sigue sucia. Aerys permanece inerte en el pavimento. La cabeza me da vueltas en este silencio agobiante que, poco a poco, se va llenando con el clamor de la guerra. Me siento mareado, y eso me fastidia. Demonios, como si fuera la primera vez que mato a alguien… Pero estoy a punto de trastabillar.

Las grandes puertas del salón regio se abren de repente y los norteños, al mando de Lord Eddard, ingresan. Le sonrío al comandante. “¡He vengado a tu padre y a tu hermano! ¡Se ha hecho justicia!”, quiero decirle. Pero la frialdad de su mirada me detiene. Está observando al monarca caído a mis pies… y ahora, sus ojos se encuentran con los míos. En un segundo me juzga, me halla culpable y me condena. “No tienes derecho de estar allí”, me espeta Lord Stark. Recién entonces caigo en cuenta que estoy sentado en el Trono de Hierro.

Me incorporo. Sigo sonriendo porque a nadie voy a darle el gusto de verme humillado. A nadie. A ninguno de esos caballeros que ahora abarrotan el salón y se vuelven a mi paso, murmurando entre sí una sola cosa. Un mote, una palabra infamante con la que, suponen, podrán herirme desde este momento y hasta que mi vida acabe. ¡Pobres infelices! Me ha tocado el trabajo sucio, he manchado mi espada con la sangre de un rey que no merecía la dignidad de su cargo. Pero no me lo van a agradecer, y la verdad es que ni siquiera lo espero. Para ellos, y para todos los que escucharán mi historia por sus bocas, desde ahora en adelante me he transformado sencillamente en el Matarreyes.
 
 
Siéntanse libres de hacer todas las críticas constructivas que quieran!!!

10 comentarios:

  1. No me pidas críticas constructivas. No me pidas que sea objetiva si todo el rato solo quería escribir "No tengas miedo, Jaime hiciste bien. Todo va a salir bien, Mi amor" Por favor sigue escribiendo desde su punto de vista así podemos fanasear que de verdad esta con nosotras. Una de las grandes quejas de Cancion es que no esta en primera persona.

    ResponderEliminar
  2. Muy bien Guivi, es hermoso desempolvar los viejos sueños!
    Bien, a mí también me parte el corazón eso de que Ned lo haya juzgado tan rápido.
    Creo que Martin evita así tener que explicarnos un montón de cosas. Si lo hiciera en primera persona tendríamos acceso a TODOS los sentimientos y pensamientos de los ´personajes, al ir variando entre el narrador en primera persona y en tercera, avanzamos y retrocedemos, ademas el narrador no es omnisciente, lo que hace todo un poco mas caótico y nos llene de conjeturas.
    Por ejemplo, Martin nunca dijo: Jaime amaba a Cersei y por eso...
    Sabemos que la ama por como piensa Jaime.
    Es mas frustrante cuando no es tan claro, pero divertido.

    ResponderEliminar
  3. ¡Está muy bien Guivi! Es todo un gusto tener a Jaimito en primera persona.
    "¿Con qué derecho juzga el lobo al león, con qué derecho" " Esa frase de Jaime y con la frustración que la dice, justo antes de desmayarse me conmueve mucho. Eso no me gusta de los Stark, tienden a ser tan prejuiciosos.
    A mí me gustaría saber qué piensa en verdad de Brienne, porque la mayoría de los actos contradicen sus palabras, incluso sus pensamientos. A veces piensa en ella como "moza fea, estúpida" etc pero en el fondo está preocupado por ella, pero ni en su mente lo admite jajajja
    Y ella tampoco, piensa en él todo el rato pero nunca se cuestiona lo que siente por él.
    Si el narrador fuera omnisciente o primera persona tendríamos un panorama más claro. Y así Martín nos tiene craneándonos :P

    ResponderEliminar
  4. Gracias por tomarse el tiempo de leer mis tonteras, y encima comentarlas! Son geniales, chicas...!
    Desde la famosa escena de la tina, con la confesión incluida, me ha dado bastante enojo esa manía que tiene el público en general de juzgar a Jaime no sólo por matar al rey sino por sentarse en el trono. Como si hubiera sido premeditado! No creo que se lo haya pensado mucho lo de asesinar a Aerys, menos todavía sentarse en el trono de Hierro. Lo que aparece en el fic es exactamente lo que me imagino que fue: donde otros ven un intento de usurpación, yo veo a un muchacho atolondrado y en estado de shock, que no sabe muy bien qué hacer cuando cae en cuenta de la magnitud de sus acciones previas. Por lo general uno tiende a imaginarse esta escena con el Jaime de ¿32 años, creo? que vemos en el tiempo del libro... pero esto pasó 15 antes, o sea tenía apenas un poquito más de edad que Robb cuando es aclamado Rey en el Norte... en el fondo los dos son criaturas, aunque tengan que asumir roles adultos. Ese sentimiento de desamparo, esa inseguridad es lo que busca transmitir el fic. Y la vía que encuentra Jaime para superarla: recurrir al orgullo de su casa y comenzar a construirse una coraza para que la opinión ajena no lo afecte.
    Male: sí, permanentemente dan ganas de apoyar su cabeza en nuestro regazo y decirle "ya, mi niño, has hecho bien..., no hagas caso, hablan porque tienen boca, nomás..."
    Dama: me fascina esto de los puntos de vista contrapuestos, le dan una riqueza, una profundidad a la historia que no se lograría con un narrador omnisciente clásico... pero ya a esta altura mi admiración por don Georgie es confesa, jaja! Y, cierto, a veces los Stark se pasan de rectos, ponen el standard tan arriba que ni siquiera ellos son capaces de alcanzarlo. Ned es un hombre realmente honesto, una excelente persona, pero me parece que en el momento de aquilatar lo que había pasado en el salón del trono, se precipitó... bueno, seguramente él no lo hubiera matado a Aerys, se lo habría llevado preso a Invernalia, o le habría dado la opción de llevar una vida retirada, no sé, por ejemplo en Rocadragón... con lo cual a los tres años hubiera habido otra guerra, con los Targaryen intentando recuperar el trono. Pero, eso sí, Ned hubiera hecho lo correcto (ojo, creo que si me hubiera tocado a mí, mi proceder hubiese estado más cercano al de Ned que al de Jaime... aunque las consecuencias fueran dolorosas).
    Any: ¿qué pensará de Bri? Ese es el meollo de toda la cuestión. Nosotras intuimos que allí hay respeto, hay admiración y hay un afecto que lentamente se torna pasión, pero eso nuestro nene no lo va a admitir nunca!!! Tengo un par de ideas dándome vueltas en la cabeza, para seguir escribiendo desde la persona de Jaime, pero lo veo difícil más que nada por un tema de tiempo... el trabajo y la familia están ocupándome bastante. De hecho, este fic estaba escrito desde enero, cuando tuve vacaciones... pero a lo mejor las ganas de escribir pueden más, y sale alguna otra cosita...
    Y de vuelta, gracias por leer!!!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sii Guivi, queremos leer más :)
      Nosotras te animamos!! jejej

      Eliminar
  5. Lo de "diantres" es muy típico de vos

    ResponderEliminar
  6. Síiiiii el Firefox me publicó el comentario... no lo puedo creer... Te acordás de la serie "El renegado" con Lorenzo Lamas... Me lo imagino a Jaime en su corcel limpiando la espada y con una vos en off dciendo: " Es un matarreyes" jajajaja

    Luana

    ResponderEliminar
  7. Ya me suscribí pero esto no me tomaba los comentarios che... Luana

    ResponderEliminar